La lucha del movimiento estudiantil puso en jaque todo el sistema, más allá de quien sea el payaso que esté de turno en la moneda –esa que más temprano que tarde tendrá un gobierno obrero y popular-, incluso al reformismo que no han podido ser capaces de bajar las movilizaciones por más que intenten llamar a plebiscitos y políticas por el estilo para poder bajar las movilizaciones y volver al orden burgués al que tan acomodados están, y es que la lucha de los estudiantes a obligado a los burócratas de la CUT a llamar a paro nacional, paro que hizo desestabilizar todo este país -que tan adormecido había estado durante los gobiernos de la CONCERTACION- amaneciendo con barricadas por doquier, con marchas en casi todas las ciudades de esta larga franja de tierra.
Marchas que tenían dos tipos de participantes los pacifistas y los que ya se aburrieron de las buenas palabras y quieren actos concretos, aquellos que los medio tanto utilizan para que la gente que está en status quo los criminalicen, esos a los que Martínez los llamo de ser parte de la ultraizquierda que le hacían el juego a la ultraderecha, ¿qué dirían Recabarren, Clotario Blest, Miguel Enriquez de este personaje? que dirían Marx Lenin, aquellos que plantearon la lucha armada, cuando el principal dirigente de Chile llama ultraizquierdista a aquellos que solo practican la autodefensa, y es que la brutal represión policial se enfrenta a la espontánea resistencia popular de un pueblo que está despertando de un largo letargo de más de 20 años.
Y es que la represión policial ya tomó su primera victima fatal, Manuel Gutiérrez que solo por ver la lucha de sus vecinos, tuvo la desgracia de ser cobardemente atacado por las fuerzas represivas del estado, maneras que tienen de amedrentar a un pueblo, pero que más que meter miedo, hacen que la rabia de la gente se expresé más y más, porque a diferencia con otros asesinatos de la CONCERTACION este se enmarca en contexto de lucha social a nivel nacional.
A ratos hablan de que los encapuchados son infiltrados, puede que no todos sean estudiantes pero, igual se encuentran luchando junto a ellos, no tienen miedo de perder un año como otros, no lo tienen porque han perdido toda una vida, son segregados del estado, miran con recelo tantas actividades que hacen gastar grandes cantidades de dinero, ya que eso podría haber asegurado el almuerzo de su familia, caballos de Troya hechos de cartón, cartón que podría haber forrado toda su casa.
La impotencia de ver como estudiantes rechazan las movilizaciones por una educación gratuita, de ver como le hacen la pega a los pacos los descoloca, y es que son realidades totalmente opuestas, mientras uno vive cómodamente, que llega a su casa y espera que la sirvienta le sirva la comida en su bandejita, el otro recorre las calles en busca de cartón para forrar su casa y/o para vender para tener un plato de comida, y es que son contradicciones de clase que un burgués nunca va a poder entender, porque nunca a visitado las periferias de Santiago el único trayecto que conoce es el que recorre en auto de su casa a la universidad y de su casa al mall.
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